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La importancia del activismo

Cualquier tipo de activismo en la sociedad es necesario y altamente positivo para un mayor avance de ese colectivo o movimiento que demanda un cambio social o cultural.

La visibilización hace que las situaciones sean tangibles, sean reales. En el colectivo LGTBIQ, por ejemplo, se denomina “salir del armario” cuando expones tu preferencia sexual o eliges un determinado género.

Las personas racializadas también tienen sus propias luchas y manera de visibilizar las opresiones a las que se ven sometidas diariamente.

Con el activismo podemos acelerar el cambio

Ya hemos contado anteriormente la importancia del activismo antiespecista con la parábola del perro apaleado y ahora queremos volver a remarcar su importancia.

Por supuesto que hacerse personas veganas y dejar de contribuir a todo maltrato y explotación animal ya es un gran paso, pero, por desgracia, actualmente no es insuficiente

¿Y por qué es insuficiente? Pues muy sencillo… Las cifras lo explican por si solas…

El número de animales muertos es espeluznante

Según datos de la  FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), cada segundo son asesinados en el mundo aproximadamente 2.000 animales para consumo humano, sin contar a los peces. Esto supone unos 345 millones de animales al día y en torno a 60.000 millones de animales al año. En cuanto a los peces, al no existir un recuento individualizado se cuentan por toneladas, siendo más de 140 millones de toneladas al año.

En este link podeis ver de una manera muy gráfica un contador de vidas de animales asesinados por segundo, (no tiene ninguna imagen dura).

Estamos ante un desastre ecológico sin precedentes

En cuanto al medio ambiente todos los expertos coinciden en que los próximos 20 años serán decisivos para tratar de revertir la situación actual de crisis climática y todo lo que esto conlleva, como la deforestación, los incendios, inundaciones, acidificación de los océanos, etc. 

Los datos aquí también son  alarmantes; solamente en la Unión Europea más del  71% de las tierras agrícolas se dedican a alimentar al ganado, según datos del último informe de Greenpeace “Alimentando el Problema. La peligrosa intensificación de la ganadería en Europa”.

Pero por supuesto los datos globales son igualmente terribles. Estamos esquilmando al planeta y sus recursos a una velocidad nunca antes vista. Poniendo como ejemplo un cambio en nuestro modelo alimentario veríamos como solo en España se consume 97 kilos de carne por habitante y año, es el segundo país que más carne consume de Europa, solo por detrás de Luxemburgo. Sin embargo, tan solo reduciendo en un 5% este consumo, como ya se ha dado entre los años 2016 y 2017,  equivaldría al cierre de una central térmica de tamaño medio.

Nos están envenenando

Y desde el punto de vista de la salud, pues más de lo mismo. Actualmente ya diversos estudios han demostrado que catorce de las quince enfermedades crónicas y potencialmente mortales más extendidas de nuestra sociedad se deben al consumo de productos de origen animal. Enfermedades coronarias, determinados tipos de cáncer, diabetes tipo II, Alzheimer, demencia, obesidad, hipertensión… Y en vez de tratar de evitar estas enfermedades atajándolas de raíz, es decir, no comiendo alimentos de procedencia animal y optando por una alimentación basada en plantas, el sistema ofrece curas que son meros parches para curar enfermedades que con otra forma de alimentación no tendríamos.

Conclusión

Por lo tanto y resumiendo, para poder acabar con toda esta situación tan dramática en el menor tiempo posible, necesitamos alzar nuestra voz, necesitamos salir de nuestra zona de confort y luchar por todos esos miles de millones de animales a los que no podemos escuchar. Porque se lo debemos. Existen numerosas formas de activismo tal y como os explicamos aquí, tan solo debes de elegir la que mejor se adapte a ti a tus circunstancias actuales. 

Por ellos, por el planeta, únete a la lucha.

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Veganuary, o el mejor propósito posible para el nuevo año.

Vaca, cerdo y pollo salvados por el programa Veganuary

¡FELIZ 2020 A TODAS!

Comenzamos año y década, el 2020 ya está aquí. Los comienzos de año siempre se llenan de buenos propósitos que cumplir, nuevos retos que afrontar o nuevos caminos que recorrer.

Nosotras hoy os queremos proponer algo. Os queremos animar a llevar a cabo un cambio en vuestra alimentación, un cambio en vuestro paradigma ético y un cambio en vuestros valores. 

Os proponemos que ampliéis vuestra visión, y que esa empatía y respeto que sentís hacia algunos animales la extrapoléis al resto de animales, de todos los seres sintientes.

Os animamos a alinear vuestra razón con vuestro corazón. A modificar patrones de conducta socialmente establecidos y nunca cuestionados, pero muchas veces negados por no querer ver o no hacer frente a situaciones que os producen una auténtica disonancia cognitiva.

En este primero de año os pedimos, por favor, un cambio en vuestra manera de entender el mundo, un cambio donde tanto vuestra salud, como el Medio Ambiente como, por supuesto, todos los animales, humanos y no, se vean favorecidos y beneficiados. Un cambio que hará de este planeta un lugar más bonito, más seguro, más justo y más amable para todas sus habitantes.

Sabemos que al principio este cambio puede resultar complicado, que cada persona tiene su camino y necesita sus tiempos. Pero desde aquí os ayudaremos, os apoyaremos y guiaremos en todo lo que necesitéis. Os daremos las herramientas necesarias para ello y os facilitaremos ese cambio con amor, empatía y comprensión.

Comenzad esa revolución personal que hará de este mundo un lugar mejor. Luchad porque vuestra gula no supere a vuestro corazón. No antepongáis la vida de un ser inocente, de un animal que quería vivir a unos momentos de placer en vuestro paladar. Porque no es necesario, como ya hemos comentado en este otro post donde hacemos una relación de todas las organizaciones internacionales de profesionales que avalan la dieta vegana en todas las etapas de la vida de una persona, porque no es justo ni mucho menos ético. 

Pero es que además este consumo absolutamente masivo y enfermizo de animales está destruyendo nuestro planeta, acabando con los bosques, con las selvas y con los océanos. 

Y nuestro poder como consumidoras es inmenso. Con cada pequeña decisión del día a día podemos revertir esta situación. No deleguemos responsabilidades en gobiernos o empresas que lo único que están haciendo es seguir destruyendo todo nuestro entorno. La cesta de la compra es un acto político, utilízalo y sé el cambio que quieres ver en el mundo.