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Arde el Amazonas. Llora el mundo entero

Paisaje devastador de una amplia zona del Amazonas devastada por los incendios y convertida en cultivo para ganadería

La Amazonia es el bosque tropical más grande nuestro planeta. Brasil es el país que mayor superficie alberga de esta maravilla de la Naturaleza, y también es el país que más permite su deforestación y degradación forestal.

Una de las principales causas de la deforestación del Amazonas son la tala indiscriminada de árboles para poder albergar ingentes superficies de terreno para de este modo instaurar macro granjas ganaderas extensivas y extensas zonas de cultivo. Generalmente son monocultivos, que abastecen a los millones de animales que viven en esas granjas.

Es decir, un círculo vicioso lleno de maltrato animal, explotación, muerte y destrucción del planeta. Todo esto amparado por la gran corrupción existente y la continua vulneración de los Derechos Humanos (solo en 2016 fueron asesinadas 49 activistas), así como el exterminio de multitud de tribus indígenas.

No es el único problema, pero sí el mayor

Cierto que existen otros problemas que contribuyen también a esta deforestación, como grandes proyectos hidroeléctricos o la construcción de enormes carreteras. Pero no debemos obviar que el principal problema de la destrucción del Amazonas es la ganadería industrial intensiva, con todo lo que ello conlleva.

Desde el año 1970 se ha perdido, solo en la parte correspondiente a Brasil, una superficie de terreno equivalente a toda Francia. Y solo en este último año se han perdido 9.762 kilómetros cuadrados de vegetación, el equivalente a toda la provincia de Navarra, este dato es el peor en una década y significa el aumento del 30% respecto al año anterior. Por supuesto, el nuevo gobierno ultraderechista de Bolsonaro tiene mucho que ver con ese atroz incremento.

Sin Amazonas, no hay futuro

La crisis climática que estamos viviendo está directamente relacionada con esta deforestación del Amazonas, que es el pulmón del mundo, y que nos ayuda a mantener ese equilibrio climático vital para la supervivencia del planeta entero.

Y todas nosotras, como consumidoras, podemos paliar esta situación tan catastrófica, podemos tender hacia un modelo alimentario basado en plantas. Porque por mucho que no se quiera ver, aunque cada vez más comités de científicos y expertos lo estén diciendo; el modelo de consumo de carne actual es el mayor responsable de esta deforestación, y, por lo tanto, de esta crisis climática. 

No es sostenible, no es viable y desde luego no es ético continuar con este modelo de alimentación basado en el consumo de animales. No olvidemos que sin veganismo no hay planeta y sin planeta no hay futuro.

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