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Básicos de la crianza vegana

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¿Cómo se lo explico?

La empatía natural de los más peques por los animales es algo totalmente innato. Por lo tanto, cuando crías en el antiespecismo y en el amor y respeto hacia todos los animales lo realmente raro para ellas es comérselos.

Además, al criarse en casa con animales no humanos, en nuestro caso perros y gatos, han visto siempre a los animales como sus amigos, como otros miembros más de la familia. Y esta empatía la hemos ampliado al resto de animales, por lo tanto, ellas nunca han hecho distinción entre un perro, un gato, un cerdo, una vaca o un pollo. Partimos de la premisa de que todos los animales son nuestros amigos, así que, lógicamente, ni nos los comemos ni les hacemos daño.

Este tipo de conceptos los manejamos desde que son muy pequeñas. Aunque es a partir de los 3 años, más o menos, cuando ya se empiezan a denominar así mismas como veganas y saben que lo son porque no comen animales. Pero es a partir de los 5 aproximadamente cuando son plenamente conscientes de ello y de lo que supone no comer animales. De hecho, Antía, que ya tiene 7, es perfectamente consciente del antiespecismo y sabe identificar de manera asombrosa el especismo en la sociedad y a su alrededor.

El cole

El adoctrinamiento y el fomento de la disonancia cognitiva comienza desde la Escuela Infantil. Desde los dos años nuestras hijas ya tenían en sus clases los típicos dibujos de relacionar una pata de jamón con un cerdo, un vaso de leche con una vaca y un huevo con una gallina. Enseñándoles así, desde tan pequeñas, que los animales son productos y que “nos dan cosas”. Nosotros nunca hemos permitido que hiciesen este tipo de trabajos, o bien los hemos modificado o bien hemos hablado directamente con sus profesoras explicándoles nuestros motivos éticos para no participar en eso y siempre lo han aceptado y respetado.

Del mismo modo nunca hemos dejado que participen en ningún tipo de actividad que conlleve maltrato animal, como las habituales visitas a la granja-escuela. Siempre hemos buscado un plan alternativo mucho más especial e ilusionante para ellas, en nuestro caso, el día de la granja escuela del cole nos vamos al Parque de Atracciones. No hay dramas por no ir, todo lo contrario, desde los 4 años son ellas mismas las que no quieren participar en ese tipo de actividades porque les hemos explicado y entienden que eso no es bueno para los animales y que es explotación. Igual que los zoos, acuarios, circos con animales, etc, etc. Les explicamos que ningún animal debería de estar encerrado y que tienen el derecho a ser libres.

Ensayo y error… pero la perseverancia es fundamental

Hasta la fecha, y siempre buscando la mejor opción para nuestras hijas, han pasado ya por tres colegios (este último creemos que será el definitivo porque estamos realmente felices en él). Ya en la Escuela Infantil ellas tuvieron su menú vegano sin problema, aunque era de catering y no era demasiado completo desde un punto de vista nutricional. En el primer colegio solicitamos el menú vegano y tras un par de reuniones con el director lo conseguimos sin problemas, además era comedor propio y era un menú maravilloso, muy completo y equilibrado. En el segundo colegio, también con comedor propio, había un menú vegetariano, aunque ellas no lo tomaban evidentemente y se llevaban sus tarteras con su menú vegano. En este no lo peleamos mucho porque desde muy pronto vimos cosas que no nos gustaban y ya nos imaginábamos que no estarían demasiado tiempo, como así fue. Y en este último y tercer colegio, con comedor propio una vez más, desde el comienzo del curso en el mes de septiembre lo solicitamos y hasta el mes de enero no nos lo concedieron, tras varias reuniones con el equipo directivo, el envío de un escrito a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y posterior aprobación de este en el Consejo Escolar. Pero durante ese periodo de tiempo ellas se han podido llevar su comida en sus tarteras. Esta opción ya la teníamos asegurada desde que las matriculamos en él, sino para nosotros hubiese sido algo inviable.

Sociabilización

Uno de los aspectos más difíciles para cualquier persona que se haga vegana es el aspecto social con el entorno especista que nos rodea, y cuando hay peques de por medio, la cosa no se hace más fácil precisamente. Por ello hemos querido recopilar unos cuantos consejos que a nosotros nos han funcionado. No quiere decir que valgan para todo el mundo, pero si sirven de ayuda, bienvenidos sean.

Cumpleaños

En relación con los cumpleaños de compañeras y compañeros del cole varía mucho dependiendo del propio centro y de cómo sean las madres y padres. Como ya hemos comentado llevamos ya tres coles y este último es, con mucha diferencia, el más inclusivo de todos.

Desde el principio en los cumpleaños se volcaron con nuestras hijas ofreciéndonos opciones veganas sin problema, esforzándose y preguntándonos qué podían comer y qué no. De hecho, hasta una madre hizo todo el cumpleaños vegano para su hija para que así no hubiese ningún tipo de exclusión. Otras han puesto muchas opciones, y otras han hecho incluso sus primeros bizcochos veganos para nuestras peques. Así que entenderéis que estemos tan felices con este colegio, ya no solo por su sistema educativo, que nos encanta, sino por la inclusión y el respeto que se fomenta desde las madres y padres pasando por el equipo directivo y hasta en propias empleadas del comedor.

Por desgracia en colegios anteriores nos hemos encontrado que ni opciones ni ningún tipo de colaboración o empatía por el resto de madres y padres, y que teníamos que ser nosotros quienes llevásemos siempre la tartera con la merienda. Lo que hacíamos era hablar antes con las madres y padres para saber en que iba a consistir la merienda del cumpleaños, y así llevar exactamente lo mismo, pero en versión vegana (suelen poner sándwich, perritos, chuches, tarta…y todo esto hoy en día es fácilmente veganizable). Y, por supuesto, todos los cumpleaños de nuestras hijas son siempre 100% veganos.

Reuniones familiares, etc.

En cuanto al tema de familia y reuniones familiares debemos decir que nos hemos desvinculado bastante, se nos hacía bastante complicado esas reuniones familiares alrededor de una mesa llena de animales muertos y hemos preferido vernos en otras circunstancias más amables para todos. Si bien es cierto que nos seguimos reuniendo una vez al año y en los dos últimos años en restaurantes veggies, así que es algo sin duda de agradecer.

Respecto a nuestro grupo de amigos por suerte son todas personas veganas y muchas también tienen niñas pequeñas de edades similares a Antía y Navia, así que nuestras salidas y quedadas son estupendas, sin ningún tipo de conflicto innecesario por tema de comidas. Por lo demás nuestras hijas hacen una vida totalmente normal. Jamás se han sentido discriminadas en el colegio ni en ningún otro lugar. Pensamos que es nuestro deber fomentar la inclusión, el respeto y la empatía hacia todo tipo de diversidad y diferencia, ya no solamente por el tema vegano, sino hacia cualquier otra circunstancia, ya sea religión, género, transexualidad, etc…Y ese mismo respeto e inclusión que nosotros fomentamos lo exigimos de cierta manera para nuestras hijas, por ejemplo, pidiendo que en los cumpleaños a los que asistan siempre haya opciones válidas disponibles para ellas.

Pero no siempre ha sido así. Como la gran mayoría de personas que dan el paso al veganismo, hemos pasado por situaciones incómodas, cuestionamiento de familiares y amigos, burlas absurdas y demás situaciones estresantes, lo que nos ha proporcionado herramientas útiles a nivel social para gestionar este tipo de situaciones, tanto a nivel particular, como con lo relacionado con la educación y dieta de las niñas.

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