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Desengáñate, los lácteos no son sanos ni buenos para tu salud

bodegón de lácteos de distintos tipos

Somos la única especie del planeta que sigue consumiendo después del destete y, más concretamente, leche de otra especie. Y además esto es, en términos evolutivos, realmente algo nuevo, ya que tan solo se lleva haciendo desde hace unos 10.000 años aproximadamente. Por ello muchísimas personas tienen intolerancia a la lactosa, este dato varía entre el 5% y el 90% de la población dependiendo de su origen étnico, pero, por lo general, se estima que el 75% de la población adulta tiene algún grado de intolerancia.

Incidencia de los lácteos en la osteoporosis y el cáncer

Pero incluso hay más. Diversos estudios han demostrado cómo, curiosamente, las poblaciones con menos consumo de lácteos, por ejemplo países como China o Japón, tienen unos niveles de osteoporosis muchísimo menores que los países donde el consumo de leche es algo habitual, por ejemplo EE. UU. o norte de Europa. Y esto no tiene nada que ver con la Vitamina D, imprescindible en la fijación del calcio, ya que en Australia sucede lo mismo y goza de grandes cantidades de sol.

La Universidad de Harvard los ha quitado de su pirámide nutricional hace ya algunos años, e incluso hay médicos, como el doctor Colin Campbell, profesor emérito de bioquímica alimentaria de la Universidad de Cornell, en Nueva York, e investigador científico, que han llegado a afirmar que «la caseína de la leche sería el carcinógeno más potente que existe». No olvidemos que las pirámides nutricionales son también políticas, y que se recomiendan consumos de determinados productos y alimentos que favorecen a una determinada industria.

A  estas alturas ya nadie puede negar los problemas de salud que conlleva el consumo de lácteos, diversos estudios científicos de diferentes Universidades y Comités así lo han demostrado. Su consumo acarrea problemas como osteoporosis, enfermedades autoinmunes, alergias, asma, diabetes, y hasta un alto riesgo de padecer cáncer, especialmente de colón, próstata y ovario.

Fuentes vegetales ricas en calcio

Y, por supuesto, existen fuentes de calcio vegetales incluso mucho mejores que la leche, como los vegetales de hoja verde, el brócoli, los frijoles o el tofu.

Os dejamos un cuadro de DimeQueComes dónde esto se ve claramente:

Pero y entonces, ¿cómo es posible que sigamos creyendo que el consumo de lácteos es bueno para nuestra salud y que la necesitamos como la mejor fuente de calcio? Pues fácil, la industria láctea mueve muchísimo dinero, tan solo en EE.UU. existen más de 9 millones de vacas que producen leche, por lo tanto tienen un problema real de excedente, así que con grandes campañas de marketing logran mitigar esa bajada generalizada de su consumo. En nuestro país, por ejemplo, el sector lácteo factura 13.000 millones de euros al año. Pero del mismo modo, existe un descenso de su consumo, y también necesitan grandes campañas de marketing para seguir amortizando su producción y fomentando su consumo.

Y esto es solo en cuanto a salud se refiere…

En otro post ya os hemos hablamos de lo que la ganadería intensiva y los gases de las vacas están perjudicando al medio ambiente, y desde un punto de vista ético el consumo de lácteos fomenta una de las prácticas más terribles que existen en cuanto a maltrato animal, ya que, como toda mamífera, la vaca solo da leche cuando tiene un hijo y para que los seres humanos nos podamos beber su leche, el hijo debe ser separado de su madre nada más nacer.
Por lo tanto, no necesitamos la leche de ninguna otra especie para vivir, de hecho, su consumo perjudica gravemente nuestra salud.

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De dónde sacamos las proteínas las personas veganas

sacos de legumbres a granel

Esta es probablemente la reina de las preguntas en cuanto dices que eres una persona vegana. Y tú, ¿de dónde sacas las proteínas?

Es agotador. Todas las personas veganas, quien más o quien menos, hemos experimentado cómo la persona que tenemos enfrente se convierte, nada más decirle que eres vegana, en una experta en nutrición súper preocupado por tu salud. De repente le interesan temas como las proteínas, la vitamina B12, el hierro y mil cosas más por las que jamás se habría preocupado ni prestado atención (y que muy probablemente descuida en su propia dieta). Y no digamos ya si tienes hijas o hijos… entonces ya además de nutricionistas, se convierten en auténticas endocrinas pediátricas, pero incapaces de entender que se puede llevar una alimentación infantil vegana sin ningún riesgo.

Un tema superado hace décadas por los expertos

La OMS ha declarado que se debe aumentar el consumo de proteínas vegetales, la pirámide nutricional oficial de Canadá ha eliminado las proteínas animales y solo ha dejado la parte de las proteínas, sin especificar su procedencia. Asimismo, cada vez más estudios científicos y asociaciones médicas demuestran como el consumo de proteínas vegetales favorece la salud, ya que revierte y ayuda a combatir un montón de enfermedades generadas por el consumo de productos de procedencia animal.

Y, sin embargo, ahí seguimos, enroscadas en que de dónde sacamos las proteínas… Pues os decimos de dónde sacamos las proteínas principalmente: de las legumbres. Ese alimento tan novedoso, caro y de difícil acceso para la gran mayoría de las personas (modo sarcasmo ON).

Rompiendo mitos sobre proteínas vegetales

Las legumbres son una magnífica fuente de proteínas, muchas de ellas incluso son proteínas completas como los garbanzos, algunos tipos de alubias o el tofu. Y a pesar de la creencia popular, (demasiado popular, ya que esto se desmintió hace más de 30 años), no es necesario mezclar en la misma comida las legumbres sin proteína completa con cereales, para que así se transformen en proteínas completas. Ese proceso lo puedes hacer a lo largo del día ya que nuestra reserva de aminoácidos va cogiendo y transformando lo que necesita a lo largo del día.

Otras fuentes de proteínas vegetales y conclusión

Pero también existen otras numerosas fuentes vegetales de proteínas, como algunas semillas y frutos secos (pipas de calabaza, pipas de girasol, sésamo, nueces, anacardos, almendras, semillas de cáñamo…), quinoa, tempeh, levadura nutricional, o los vegetales de hoja verde. Casi nada, vamos…

Por lo tanto, ya va siendo hora de desmitificar la falacia de que en el reino vegetal no encontramos proteínas porque, de hecho, éstas son en la mayoría de ocasiones de mejor calidad que las proteínas de procedencia animal. No olvidemos que los cinco animales más fuertes y grandes del mundo (gorila, elefante, rinoceronte, hipopótamo y jirafa) ¡son herbívoros!